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Día del Espectador nº 2

Segundo día del espectador! Muchas gracias por el cálido recibimiento que tuvo la primera sesión! Hoy toca una especie de consultorio, no somos psicólogas ni pretendemos serlo, tan sólo unas amigas más que dan su opinión o aconsejan según los tropiezos sufridos. Las historias se pueden contar de muchas formas y aunque los amigos siempre está ahí para apoyarnos, ayuda mucho leer opiniones y vivencias de otras personas. Seguramente muchas y muchos os sentiréis identificados con el relato de Ana. Agradecemos que comparta su “quebradero de cabeza” con todos nosotros y después le dejaremos nuestro punto de vista, déjale el tuyo en los comentarios! 🙂 letter

“Mi nombre es Ana y soy una de las tantas chicas que no es correspondida y a la vez mareada por un chico. Nos conocimos en la facultad por un amigo en común y desde el principio hubo una conexión especial, una sensación como si ya lo conociera de antes…Tenemos gustos parecidos, siempre estamos de risas, hablamos de cualquier tema sin problema. Tengo que reconocer que para mí siempre fue diferente y no un amigo como los demás. Aun así nunca le di muchas vueltas porque no lo veía posible.  Todo iba bien hasta que una noche en una fiesta me besó, estaba bastante cariñoso y yo le acabé confesando lo que sentía, entonces se apartó con un “buff que hacemos? se nos están subiendo las copas a la cabeza”, y eso que yo ni había bebido. Al día siguiente actuó como si no pasara nada, pero a partir de ese momento todo fue diferente.  Yo ya no lo veo igual, lo tengo en la cabeza todo el rato, adoro estar con él pero hay días que llego a casa y me pongo a llorar como una tonta. Ya no hablamos de todo, porque el evita contarme si estuvo con alguna chica (por un lado lo agradezco) y yo la verdad no tengo mucho que contar…Pero si por casualidad alguno se me acerca ahí está él para espantarlo y decirme: “eres mucho para él” o “te mereces algo mejor”.  Vale que cuando sentimos algo por alguien, alguien tan cercano con el que tienes confianza puedes malinterpretar gestos o confundir señales pero…Yo (que no soy la seguridad en persona) tengo la sensación de que siente por mí pero no lo admite, o le da miedo o yo que sé…Siempre dice que no quiere pareja, que se agobia fácilmente…Pero conmigo habla todos los días, varias veces y si no nos vemos no tarda en quejarse. El sabe lo que hay, porque tengo claro que recuerda lo que le dije esa noche y porque se me nota demasiado.  Si os cuento esto es porque estoy hecha un lío y no sé muy bien por donde tirar. Vosotras siempre habláis de estos temas con naturalidad y sin rodeos y es lo que necesito.  Mi dilema es si debo dejarlo estar y que con el tiempo se me pase o conozca a un chico que me haga olvidarlo, porque no quiero perderlo como amigo. O si debo alejarme y tal vez en un tiempo cuando ya no sienta nada retomar la relación. Haga lo que haga tengo miedo, de perderlo por alejarme o de perderlo por aguantar y que eso afecte a lo que tenemos. Puede parecer una tontería, pero me afecta en mi día a día y me agobia demasiado. Ya lo estoy pasando mal, así que estoy preparada para las consecuencias que tenga la decisión que tome.”

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Lo primero, para nada es un tontería lo que cuentas, el tema amoril es así! Nos puede dar muchas alegrías pero también muchos disgustos. Es muy doloroso querer a alguien y que no te corresponda. Pero sentir que tal vez lo hace pero no se atreve es todavía peor, porque tú que quieres gritar a los cuatro vientos todo lo que tienes dentro no entiendes qué es lo que le frena a él.
Lo que cuentas del “agobio” es tan habitual… Agobio por la privación de libertad, las etiquetas, los cambios y agobio por el propio agobio. Muchas veces las personas se agobian con sus propios pensamientos o imaginación, que la carga el diablo. El querer controlarlo todo nos impide disfrutar de lo que surge sin pretenderlo, como por ejemplo conocer a una persona especial o enamorarnos.
Sabemos por experiencia lo que es querer a alguien y seguir viéndolo porque “somos amigos” (una mierda), todos tenemos ese momento de querer actuar con normalidad. Me río con tus bromas, finjo que no he visto tu foto de perfil con otra y que no me importa que te “wasapees” con ella delante de mis narices. A no ser que estés haciendo prácticas de arte dramático, recomendamos huir de esto, porque es bastante perjudicial.
Es gracioso cuando tu dices que igual “se te pasa” como si de un resfriado se tratara…Ojalá con un frenadol te lo quitaras de encima! Por desgracia lleva más tiempo del que parece, depende de la persona y la situación pero…Debes ser egoísta, porque él lo está siendo, ya sabes…Ni contigo ni sin ti.
Nuestro punto de vista es que tal vez deberías dejar correr el aire, tampoco nos referimos a cortar por lo sano pero sí algo de distancia. El lo tiene que entender y tu verás como poco a poco la cosa mejora. Si como cuentas hay esa conexión especial entre los dos, no se va a fastidiar vuestra amistad. Eso sí, que no te maree, porque seguramente te echará de menos y quiera verte y a lo mejor creo que siento algo pero no sé…Y después con una copita de más…Quita, quita. En ese caso, salida de emergencia y bloquea, ignora o evita lo que haga falta, porque es un círculo vicioso en el que cuesta mucho mantenerse y salir ni te cuento… O eso nos han contado 😉
Como siempre, la brevedad es nuestro fuerte jaja, esperamos que esta biblia te sirva para arrojar un poco de luz, aunque si esto te ha servido para desahogarte nos quedamos más que satisfechas!

Día del Espectador

Ya está aquí! Lo prometido es deuda… Estrenamos el DÍA DEL ESPECTADOR!!

Queremos agradecer a todos los que nos habéis enviado textos con una pequeña “parte” de vosotros, nos emociona mucho que compartáis algo tan íntimo con nosotras! Están bien guardados y pueden salir en cualquier momento, habrá más días del espectador, así que no dejéis de enviarnos vuestros pensamientos-sentimientos-reflexiones-consultas-idasdeolla-loquemasrabiaosde: entradagotada@gmail.com 

Laura nos envió un texto lleno de emoción y sentimiento que escribió a su pareja para dedicárselo el día de su boda. Muchas veces no nos salen las palabras y necesitamos plasmar por escrito todo eso que nos pasa por la cabeza y el corazón. Unas veces surgen ideas, borradores…Y otras, declaraciones como ésta.

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No sé de qué manera sucedió, pero entraste en mi vida y la cambiaste de repente. Me miraste, te miré y empezó todo. Invadiste todos mis sentidos, entraste cuando creí que la vida de mí se olvidaba. Cuando pensé que no existían los cuentos de hadas, cuando todo mi mundo se derrumbaba y mis gritos se convirtieron en silencios.

Entonces, sucedió. Entraste sin llamar a la puerta, en la ocasión más inesperada. Mi corazón recordó qué era latir y empecé a creer. A creer que la vida de mí no se olvidaba, simplemente empezó el día que te conocí.

Aprendí que se puede llorar de felicidad, que se puede viajar a lugares hermosos sin levantarse siquiera de la cama. Supe que el destino lo escribimos nosotros en el espejo de nuestro baño, que un abrazo te hace sentir segura, que si me das la mano yo me levanto. Que el cariño hay que cuidarlo, que las miradas hablan sin mediar palabra, que las palabras a veces sobran, porque hablan los silencios. Que escucharte hace comprender, que conocer se consigue con tiempo y que el tiempo es cómplice de lo nuestro.

Te doy las gracias a ti, por enseñarme a sonreír de nuevo. Gracias por colorear mi vida llena de grises. Gracias por asustar mis miedos y callar mi tristeza. Gracias por mantener mi corazón en forma.

Amor, hoy empezamos una nueva etapa juntos, es un placer ser tu compañera de viaje. Nos tomamos de la mano para emprender un largo camino. No sé dónde nos conducirá, lo único que sé es que estaré bien porque tú estarás a mi lado. Cada vez que miro tus ojos te imagino en mi futuro, soy tan feliz…Tengo mil razones para darte las gracias y algunas otras para disculparme por si alguna vez te fallé y si aún te fallo.

Para que no te olvides de lo que para mí ya es inolvidable, quiero que sepas que te prometo lo que nunca prometí a nadie, te prometo toda una vida para construirla juntos, ahora y siempre, Laura.

Laura R.M.