chico

Hace un año.

Hace un año, más o menos, se inauguraba esta pequeña sala, escribiéndole al desamor (eso dudo que deje de hacerlo), expresando sentimientos, escribiéndole a él…
Es curioso pensar en el año que está a punto de terminar, porque además de darte cuenta de que el tiempo vuela, ves como ciertas cosas ya no son lo que eran.
Hace un año, más o menos, escribía acompañada de varias lágrimas resbalando por mi mejilla  y hoy escribo feliz pero con un poco de nostalgia porque, haciendo balance, este año ha resultado ser mejor de lo que pensaba.
Como para todos, ha tenido sus luces y sombras pero, se va dejando un buen sabor de boca.

Seguiré siendo la que se va de dura, la que no se fía de los hombres, la que se desvive por los suyos o por los que le gustaría que lo fueran. Seguiré preocupándome por tonterías y exagerando de forma dramática (lo que me gusta un drama…).
Seguiré acordándome de ti, pero de una forma que hace tan sólo unos meses ni hubiera imaginado.
Y seguiré con mis supersticiones, por eso no haré la lista de propósitos que nunca voy a cumplir, intentaré mejorar eso que sé que hará del 2016 un año mucho mejor.

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Dejaré entrar a quien puede ser que lo merezca sin que tenga que pasar mil pruebas de fuego. Dudaré menos y me permitiré más. Diré lo que siento cuando lo sienta, dejando a un lado mi síndrome de Diógenes para guardar lo realmente imprescindible. Intentaré exprimir al máximo todos esos momentos que no se van a repetir y dejaré de esperar. Buscaré la inspiración debajo de las piedras para hacer todo eso que no debería dejar olvidado. Y a ti, si te lo curras un poco, no te dejaré escapar.

Como siempre me escribo a mí misma para recordarme lo que fácilmente se me puede olvidar, le escribo a quien tal vez algún día lea esto y, sobretodo, os escribo a vosotras y vosotros.

Los que nos habéis sacado muchas sonrisas, los que nos han erizado la piel con algún comentario, los que han dedicado parte de su tiempo a pasarse por aquí o compartir nuestras historias. Los que nos animáis a seguir escribiendo y nos inspiráis.
Sin vosotros esta sala no tendría casi butacas, esperamos seguir teniendo muchas sesiones y que los espectadores las disfruten, porque con eso ya nos sentimos más que satisfechas.

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Os deseamos una buena despedida de este año que nos deja y una genial entrada en el año nuevo.

Luchad por vuestros sueños, porque ninguna frase escrita en papel va a hacer que se cumplan.

Luchad por el amor, porque nunca os vais a arrepentir de haberlo intentado.

Luchad por ser felices, porque depende sólo de vosotros.

Os deseamos un FELIZ 2016. Salud!

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T. (texto) y R.

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Como yo.

¿Qué pasa? Ya van unas cuantas y entre lo que les falta a unas y les sobra a otras no consigues aclararte…Tu alma de conquistador seguramente no entiende lo que ocurre, porque no eres el de antes, porque estás solo aunque te sobra compañía.

Apenas recuerdas que te atraía de ellas, esa sensación de vértigo, la emoción y la adrenalina de lo nuevo por explorar, lo desconocido. Ahora siempre es lo mismo, ya no te sorprendes, convertiste la novedad en rutina y estás harto de probar.
Seguro que te han besado de mil maneras. Has visto cien sonrisas distintas. Te han reído las gracias y seguido el rollo. Te pusieron ojitos, morritos y manazas. Te miraron con cara de corderito o las has derretido. Y seguro que has hecho derramar varias lágrimas o has quitado el sueño a alguna inocente. Hay cosas que no cambian.

Que alguien como tú esté solo es inexplicable, ¿verdad? Y sigues dándole vueltas a lo que falla…Tranquilo, puede que sea una mala racha, un parón para repostar o tal vez estés cansado. Lo sé, no lo vas a admitir, pero es lo que suele pasar cuando vas arrasando por donde besas pasas.

¿Un consejo? Venga sólo uno, que tampoco voy sobrada.
Céntrate en encontrar y no en perder, porque aunque creas que no lo echas en falta, tu subconsciente desea lo que tu inconsciencia dejó marchar. Vive el presente, sueña el futuro y al pasado ni de visita, te lo dice la que se está dejando la salud en viajes.

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Aunque, si ese abrazo no te quitó el frío, aquella sonrisa no te dejaba sin pestañear, ganarle a piques no era tu mayor reto y sacarla de quicio tu debilidad… Me temo que hay un pequeño vacío que no podrás llenar.

Te besarán de mil maneras. Verás ciento y una sonrisas distintas. Criticarán tus chistes malos y juzgarán tus locuras. Te seguirán el rollo pero no el ritmo. No te mirarán mal ni te pincharán hasta desquiciarte. No adivinarán tus puntos débiles. No jugarán con el cordón de tu sudadera. Mirarán el reloj cuando sea tarde y el tiempo les pasará al mismo ritmo que antes de conocerte. Tendrán un límite. No aguantarán desprecios e indiferencia. No te conocerán más de lo que crees. No te querrán sin saber por qué. No te recordarán con cariño. No desearán que vuelvas. No tendrán miedo a olvidarte. No serás el primero, tan solo uno más.

Que sí, me ha costado, pero por fin lo veo claro.

Que me he dado cuenta de que yo no era el problema, sino la solución.

Que seguirán pasando muchas, meses y estaciones, por mucho que te empeñes.

Que te podrán querer varias, a su manera, pero ninguna te va a querer como yo.

R.

Día del Espectador nº 2

Segundo día del espectador! Muchas gracias por el cálido recibimiento que tuvo la primera sesión! Hoy toca una especie de consultorio, no somos psicólogas ni pretendemos serlo, tan sólo unas amigas más que dan su opinión o aconsejan según los tropiezos sufridos. Las historias se pueden contar de muchas formas y aunque los amigos siempre está ahí para apoyarnos, ayuda mucho leer opiniones y vivencias de otras personas. Seguramente muchas y muchos os sentiréis identificados con el relato de Ana. Agradecemos que comparta su “quebradero de cabeza” con todos nosotros y después le dejaremos nuestro punto de vista, déjale el tuyo en los comentarios! 🙂 letter

“Mi nombre es Ana y soy una de las tantas chicas que no es correspondida y a la vez mareada por un chico. Nos conocimos en la facultad por un amigo en común y desde el principio hubo una conexión especial, una sensación como si ya lo conociera de antes…Tenemos gustos parecidos, siempre estamos de risas, hablamos de cualquier tema sin problema. Tengo que reconocer que para mí siempre fue diferente y no un amigo como los demás. Aun así nunca le di muchas vueltas porque no lo veía posible.  Todo iba bien hasta que una noche en una fiesta me besó, estaba bastante cariñoso y yo le acabé confesando lo que sentía, entonces se apartó con un “buff que hacemos? se nos están subiendo las copas a la cabeza”, y eso que yo ni había bebido. Al día siguiente actuó como si no pasara nada, pero a partir de ese momento todo fue diferente.  Yo ya no lo veo igual, lo tengo en la cabeza todo el rato, adoro estar con él pero hay días que llego a casa y me pongo a llorar como una tonta. Ya no hablamos de todo, porque el evita contarme si estuvo con alguna chica (por un lado lo agradezco) y yo la verdad no tengo mucho que contar…Pero si por casualidad alguno se me acerca ahí está él para espantarlo y decirme: “eres mucho para él” o “te mereces algo mejor”.  Vale que cuando sentimos algo por alguien, alguien tan cercano con el que tienes confianza puedes malinterpretar gestos o confundir señales pero…Yo (que no soy la seguridad en persona) tengo la sensación de que siente por mí pero no lo admite, o le da miedo o yo que sé…Siempre dice que no quiere pareja, que se agobia fácilmente…Pero conmigo habla todos los días, varias veces y si no nos vemos no tarda en quejarse. El sabe lo que hay, porque tengo claro que recuerda lo que le dije esa noche y porque se me nota demasiado.  Si os cuento esto es porque estoy hecha un lío y no sé muy bien por donde tirar. Vosotras siempre habláis de estos temas con naturalidad y sin rodeos y es lo que necesito.  Mi dilema es si debo dejarlo estar y que con el tiempo se me pase o conozca a un chico que me haga olvidarlo, porque no quiero perderlo como amigo. O si debo alejarme y tal vez en un tiempo cuando ya no sienta nada retomar la relación. Haga lo que haga tengo miedo, de perderlo por alejarme o de perderlo por aguantar y que eso afecte a lo que tenemos. Puede parecer una tontería, pero me afecta en mi día a día y me agobia demasiado. Ya lo estoy pasando mal, así que estoy preparada para las consecuencias que tenga la decisión que tome.”

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Lo primero, para nada es un tontería lo que cuentas, el tema amoril es así! Nos puede dar muchas alegrías pero también muchos disgustos. Es muy doloroso querer a alguien y que no te corresponda. Pero sentir que tal vez lo hace pero no se atreve es todavía peor, porque tú que quieres gritar a los cuatro vientos todo lo que tienes dentro no entiendes qué es lo que le frena a él.
Lo que cuentas del “agobio” es tan habitual… Agobio por la privación de libertad, las etiquetas, los cambios y agobio por el propio agobio. Muchas veces las personas se agobian con sus propios pensamientos o imaginación, que la carga el diablo. El querer controlarlo todo nos impide disfrutar de lo que surge sin pretenderlo, como por ejemplo conocer a una persona especial o enamorarnos.
Sabemos por experiencia lo que es querer a alguien y seguir viéndolo porque “somos amigos” (una mierda), todos tenemos ese momento de querer actuar con normalidad. Me río con tus bromas, finjo que no he visto tu foto de perfil con otra y que no me importa que te “wasapees” con ella delante de mis narices. A no ser que estés haciendo prácticas de arte dramático, recomendamos huir de esto, porque es bastante perjudicial.
Es gracioso cuando tu dices que igual “se te pasa” como si de un resfriado se tratara…Ojalá con un frenadol te lo quitaras de encima! Por desgracia lleva más tiempo del que parece, depende de la persona y la situación pero…Debes ser egoísta, porque él lo está siendo, ya sabes…Ni contigo ni sin ti.
Nuestro punto de vista es que tal vez deberías dejar correr el aire, tampoco nos referimos a cortar por lo sano pero sí algo de distancia. El lo tiene que entender y tu verás como poco a poco la cosa mejora. Si como cuentas hay esa conexión especial entre los dos, no se va a fastidiar vuestra amistad. Eso sí, que no te maree, porque seguramente te echará de menos y quiera verte y a lo mejor creo que siento algo pero no sé…Y después con una copita de más…Quita, quita. En ese caso, salida de emergencia y bloquea, ignora o evita lo que haga falta, porque es un círculo vicioso en el que cuesta mucho mantenerse y salir ni te cuento… O eso nos han contado 😉
Como siempre, la brevedad es nuestro fuerte jaja, esperamos que esta biblia te sirva para arrojar un poco de luz, aunque si esto te ha servido para desahogarte nos quedamos más que satisfechas!

Se Acerca

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Se acerca lo mejor y más fugaz del año.

Se acerca el olor a mar y la brisa con salitre.

Se acerca el brillo de la arena en la piel y los cuerpos bi, tri o multicolor.

Se acercan los días largos y las noches interminables.

Se acercan las terrazas inamovibles y eternas.

Se acerca la cerveza de las doce, la de la una y la de las dos.

Se acerca la copa que derrite el hielo.

Se acerca ella y se arrima él.

Se acercan los labios con color y calados.

Se acerca la piel descalza.

Se acerca el calor que hace el roce, los besos y abrazos húmedos.

Se acercan flechazos, amores exprés y comienzos de grandes historias.

Se acerca la hoguera desde la que te envié algún mensaje, pedí algún deseo y quemé algunas cenizas.

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Se acerca algo tan familiar como desconocido.

Se acercan recuerdos, los que se llevará la marea y los que quedarán quemados en la piel.

Se acercan insolaciones de carcajadas e idas de olla.

Se acerca el insomnio y la siesta.

Se acerca la energía del cargador solar.

Se acerca la juventud de los que la creían perdida.

Se acercan los bailes en plena calle y las subidas de tono.

Se acercan los incendios provocados y los fuegos artificiales de después.

Se acercan visitas que no querrás dejar marchar y ausencias que querrás de vuelta.

Se acerca la lluvia de estrellas en la que pasarás fugaz.

Se acerca mi esencia, mi mes, que una vez casi hiciste nuestro.

Se acerca mi cordura más loca, porque a mí no me falta un verano, tal vez algún invierno.

Se acerca tanto que ya lo siento, intenta mantener los ojos abiertos porque se escapa en un pestañeo.

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Se acerca, ¿estás preparado?

Se acerca, por fin…

EL VERANO

T.

Declaración de Intenciones

Antes de nada, decirle que vengo en son de paz y con intención de quedarme. No voy a ser pelota, no tengo intereses ocultos ni estoy aburrido y sin ninguna duda, no tengo un plan mejor.

Tengo muy claro esto desde hace tiempo y hoy me decido a dar el paso, es cierto que he sido un cobarde en muchas ocasiones, pero dicen por ahí que nunca es tarde…O tal vez sí, porque fui un capullo, sólo me queda jugar mi última carta. Sé que no tengo derecho a pedirle nada, pero ella siempre me ha dicho que soy un caradura, así que aprovecho, me gané el título a pulso.

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Quiero que una cosa quede muy clara, nunca fue mi intención hacerle daño, no fue premeditado todo lo que le hice pasar, no intento excusarme, soy así de gilipollas. En el fondo estoy desarmado, sin argumentos, ella no puede tener más razón en todo lo que me reprocha.

Lo acepto, soy culpable.

Por haber sido el único que consumió su enorme paciencia, por tenerla esperando sin saber qué esperar, por hacer que cediera cuando no debía y sobretodo por hacerla sufrir.

Me acostumbré a tenerla ahí, daba por hecho que estaría siempre esperando mi llamada o mensaje, preparada para luchar contra cualquier adversidad por mí, como si no tuviera otra cosa mejor que hacer…La tenía delante de mis narices y aun así, no la veía, sólo cuando me convenía, ya sabes, ceguera esporádica. Suponía lo que ella sentía, pero me lo negaba a mí mismo para no sentirme culpable, y ahora la culpa me tiene atado. Para que veas la ironía, el que tenía pánico a las ataduras…

Debo darle las gracias, por quererme como ninguna. Por decirme siempre lo que no quiero escuchar, por abrirme los ojos y sobretodo, por demostrarme que soy como el resto de los mortales. Resulta que sí, necesito a alguien, y no a cualquiera, la necesito a ella.

Se esfumó y yo lo permití haciendo lo mismo. Al principio no sabía qué coño pasaba, estaba vacío, por muchas que conociera faltaba algo, hasta que supe que ella es la pieza que me falta. Sí, tuvo que irse para darme cuenta de lo que perdía y con ella perdí también mi parte que valía la pena.

Con esto no intento convencerla, la cagué mucho, muchísimo. Sólo le pido que piense en lo bueno que por muy poco tiempo tuvimos, las risas, los vaciles, los cafés nocturnos y los besos interminables. Porque aunque sé que ella lo duda, eran verdaderos. Que recuerde cómo era conmigo y sobretodo, lo que me hacía ser a mí.

Y por favor dile que no haga caso a eso de que “las segundas partes nunca fueron buenas” porque, a veces, son incluso mejores.

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Prometo que de eso me encargo yo, aunque sé que mis promesas no valen nada, también sé que le van los retos y los casos difíciles, no me lo puede negar. Ella no tendrá que hacer nada, aquí el que se lo tiene que currar soy yo. Me esforzaré para que tenga siempre una sonrisa, para que sus lágrimas sean de felicidad, para que deje a un lado las dudas e inseguridades y siempre, no importa la distancia, me sienta a su lado.

Poco más puedo decir, sé que lo tengo complicado, pero he dejado a un lado el jodido orgullo, nunca me ha servido de mucho, además se lo debo. No voy a ser el chico de película, ni el príncipe azul… Sólo aspiro a ser el hombre de su vida.

Entiendo que no quiera saber nada de mí, pero si estoy haciendo esto es porque algo me hizo pensar que tengo una posibilidad, creo recordar que fueron sus ojos.

Cuando le presentes mi declaración, dile que espero ansioso su sentencia, que se tome todo el tiempo que quiera, que me haga sufrir.

Como si tengo que esperarla toda la vida, si no es con ella, ya no me voy a ninguna parte.

T.

Fecha de caducidad.

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Diciendo que ya me olía algo no miento ni exagero. Aunque reconozco que a día de hoy todavía no sé el porqué, nadie me avisó ni estaba escrito en ninguna parte, pero mi intuición me decía que esto tenía los días contados.

Pudo ser su actitud, sus enormes ganas de irse a conquistar nuevos lugares y bocas, su poco interés que en las últimas ya ni intentaba disimular y cómo no, su gran temor a las ataduras. Ni siquiera sabía si yo le ataría en algún momento, que yo de cuerda tengo muy poco… Siempre tuve la impresión de que tenía una idea de mí que distaba mucho de la realidad, pero cualquiera le llevaba la contraria…Y aún encima con el tiempo corriendo a su favor.

Y más que con él, intimé con tres grandes conocidos, el dolor, la impotencia y el miedo.

Dolor al no saber si ese beso, abrazo o paseo iba a ser el último. Si alguna vez os dicen eso de: “bésame como si fuera la última vez”, hacedlo siempre como si fuera la primera.

Impotencia porque no había nada que se pudiera hacer, se iba a ir de todas formas y qué podía hacer yo para evitarlo…Conseguir que nazca un sentimiento cuando ni siquiera hay semilla me resulta imposible.

Y miedo, mucho miedo. Miedo a lo que veía venir y a mi reacción una vez que sucediera. Miedo a echarle de menos, o a echarle de más. Miedo a no ser capaz de pasar página, miedo a olvidarle. Miedo a lo desconocido y terror a lo que me aprendí de memoria. Miedo a mí misma, que muchas veces soy mi peor enemiga.

De todas formas me pilló desprevenida, anticipó su marcha e ingenua de mí pensé que había acabado con la agonía, y no hizo más que prender la mecha. Hubiera agradecido un “consumir preferentemente antes de…” para, por lo menos, estar alerta.

Lo nuestro, más suyo que mío, duró lo que él quiso que durara, porque si por mí fuera, ahora mismo no estaría escribiendo estas líneas.

Lo nuestro, muy a mi pesar, tenía fecha de caducidad.

T.

A lo peor.

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Ahí está, apoyada en la pared encogida por el frío mirando el reloj, como siempre llego tarde… “Venga tío, hoy se lo dices, ten cojones…” Una vez más me digo a mí mismo creyendo que va a ser diferente pero no… Me acerco a ella y se me va la voz. Esa mirada, esos coloretes, esa cara de “no he roto un plato en mi vida”…Deberían encerrarla, por sonrisa y ojos letales. Pero, que haría yo si se la llevaran de mi lado…

Desde que la conozco todo es mejor. Me encanta su locura, me encanta su risa, me encanta toda ella. Cada historia que me cuenta la convierte en una aventura, nunca conocí a alguien que le pusiera tanta pasión a todo lo que hace.

Mis amigos me dicen que soy un cobarde por no decirle lo que siento, y es verdad, soy un cobarde, pero porque no quiero perderla. ¿Y si le digo que la quiero y sale corriendo? ¿Y si deja de contar conmigo? ¿Y si se aleja? Me dan escalofríos sólo de pensarlo…

Que tengo que aguantar que me hable de otros capullos y secar sus lágrimas cuando le hacen daño. Que tengo que controlar la respiración cuando me da uno de esos abrazos…Esos que te dejan paralizado, que detienen el tiempo durante unos segundos. Que tengo que contener muchas ganas…

Se que nunca rozaré sus labios y mucho menos su corazón como a mi me gustaría. A lo mejor un día  le digo lo que siento, quien sabe. A lo mejor ella se da cuenta y tengo que dejar de disimular. A lo mejor me fijo en otra y soy correspondido. A lo mejor sigo siendo el eterno amigo.

A lo peor la olvido.

T.