besos

Como yo.

¿Qué pasa? Ya van unas cuantas y entre lo que les falta a unas y les sobra a otras no consigues aclararte…Tu alma de conquistador seguramente no entiende lo que ocurre, porque no eres el de antes, porque estás solo aunque te sobra compañía.

Apenas recuerdas que te atraía de ellas, esa sensación de vértigo, la emoción y la adrenalina de lo nuevo por explorar, lo desconocido. Ahora siempre es lo mismo, ya no te sorprendes, convertiste la novedad en rutina y estás harto de probar.
Seguro que te han besado de mil maneras. Has visto cien sonrisas distintas. Te han reído las gracias y seguido el rollo. Te pusieron ojitos, morritos y manazas. Te miraron con cara de corderito o las has derretido. Y seguro que has hecho derramar varias lágrimas o has quitado el sueño a alguna inocente. Hay cosas que no cambian.

Que alguien como tú esté solo es inexplicable, ¿verdad? Y sigues dándole vueltas a lo que falla…Tranquilo, puede que sea una mala racha, un parón para repostar o tal vez estés cansado. Lo sé, no lo vas a admitir, pero es lo que suele pasar cuando vas arrasando por donde besas pasas.

¿Un consejo? Venga sólo uno, que tampoco voy sobrada.
Céntrate en encontrar y no en perder, porque aunque creas que no lo echas en falta, tu subconsciente desea lo que tu inconsciencia dejó marchar. Vive el presente, sueña el futuro y al pasado ni de visita, te lo dice la que se está dejando la salud en viajes.

cy

Aunque, si ese abrazo no te quitó el frío, aquella sonrisa no te dejaba sin pestañear, ganarle a piques no era tu mayor reto y sacarla de quicio tu debilidad… Me temo que hay un pequeño vacío que no podrás llenar.

Te besarán de mil maneras. Verás ciento y una sonrisas distintas. Criticarán tus chistes malos y juzgarán tus locuras. Te seguirán el rollo pero no el ritmo. No te mirarán mal ni te pincharán hasta desquiciarte. No adivinarán tus puntos débiles. No jugarán con el cordón de tu sudadera. Mirarán el reloj cuando sea tarde y el tiempo les pasará al mismo ritmo que antes de conocerte. Tendrán un límite. No aguantarán desprecios e indiferencia. No te conocerán más de lo que crees. No te querrán sin saber por qué. No te recordarán con cariño. No desearán que vuelvas. No tendrán miedo a olvidarte. No serás el primero, tan solo uno más.

Que sí, me ha costado, pero por fin lo veo claro.

Que me he dado cuenta de que yo no era el problema, sino la solución.

Que seguirán pasando muchas, meses y estaciones, por mucho que te empeñes.

Que te podrán querer varias, a su manera, pero ninguna te va a querer como yo.

R.

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Fecha de caducidad.

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Diciendo que ya me olía algo no miento ni exagero. Aunque reconozco que a día de hoy todavía no sé el porqué, nadie me avisó ni estaba escrito en ninguna parte, pero mi intuición me decía que esto tenía los días contados.

Pudo ser su actitud, sus enormes ganas de irse a conquistar nuevos lugares y bocas, su poco interés que en las últimas ya ni intentaba disimular y cómo no, su gran temor a las ataduras. Ni siquiera sabía si yo le ataría en algún momento, que yo de cuerda tengo muy poco… Siempre tuve la impresión de que tenía una idea de mí que distaba mucho de la realidad, pero cualquiera le llevaba la contraria…Y aún encima con el tiempo corriendo a su favor.

Y más que con él, intimé con tres grandes conocidos, el dolor, la impotencia y el miedo.

Dolor al no saber si ese beso, abrazo o paseo iba a ser el último. Si alguna vez os dicen eso de: “bésame como si fuera la última vez”, hacedlo siempre como si fuera la primera.

Impotencia porque no había nada que se pudiera hacer, se iba a ir de todas formas y qué podía hacer yo para evitarlo…Conseguir que nazca un sentimiento cuando ni siquiera hay semilla me resulta imposible.

Y miedo, mucho miedo. Miedo a lo que veía venir y a mi reacción una vez que sucediera. Miedo a echarle de menos, o a echarle de más. Miedo a no ser capaz de pasar página, miedo a olvidarle. Miedo a lo desconocido y terror a lo que me aprendí de memoria. Miedo a mí misma, que muchas veces soy mi peor enemiga.

De todas formas me pilló desprevenida, anticipó su marcha e ingenua de mí pensé que había acabado con la agonía, y no hizo más que prender la mecha. Hubiera agradecido un “consumir preferentemente antes de…” para, por lo menos, estar alerta.

Lo nuestro, más suyo que mío, duró lo que él quiso que durara, porque si por mí fuera, ahora mismo no estaría escribiendo estas líneas.

Lo nuestro, muy a mi pesar, tenía fecha de caducidad.

T.

Algún día.

Que no sé si fuiste sueño o realidad. Que el cariño hizo el roce. Que me quemé bastantes veces sin tocar el fuego y otras muchas tu fuego me daba escalofríos. Que siempre podía ser la última vez. Que te hubiera dicho tantas cosas y al mismo tiempo nunca supe que decirte. Que conocía tus miradas pero eras un extraño. Que nunca conseguí entenderte. Que no sé si te quise, que no sé si te quiero. Que lo posible enamora y lo imposible envenena. Que busco a quien besar para olvidarte, cuando antes me olvidaba de todo besándote.

ki

Que tu fin fue el principio de mi odisea. Que tu ausencia te hace más presente. Que terminaré olvidándote, que dejaré de fingir. Que ya no habrá escalofríos en pleno agosto. Que algún día serás una anécdota, un aprendizaje y no un fracaso. Que ni recordaré todo lo que quería decirte. Que ya no besaré para olvidarte, besaré porque te he olvidado.

Que algún día necesitaré un “con alguien”, pero por ahora me conformo con un “sin ti”.

T.