2016

La de los domingos.

Empezó como si nada, os conocisteis y empezasteis a hablar. “Un capullo más”, pensaste y un futuro dolor de cabeza ignorabas…
Te hacía gracia cuando te escribía y mostraba interés, ya sabes, la novedad. Si lo veías bien pero si no, tampoco pasaba nada. No ocupaba tu pensamiento y si lo hacía, era en los momentos en que no había otra cosa con la que perder el tiempo.

Os veíais de vez en cuando, sin ataduras ni etiquetas y sin llamar la atención. Había química pero controlando para evitar que alguno de los dos quisiera algo más. Y tú tan tranquila y segura, porque a ti, la dama de hierro, no te iba a volver a pasar. Ingenuos los que creían que alguien derribaría ese muro que habías levantado con tanto dolor y decepción. Ingenua tú, por pensar que aguantaría en pie para siempre…

 

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Así que como siempre, de repente y sin aviso, centrada en su estabilidad, empiezas a notar como tiemblan los cimientos y puede caerse en cualquier momento esa fachada. Porque ya no eres tan dura y hasta parece que estás sintiendo no sabes el qué. Porque sí, parece que la historia se repite.

Cuando piensas en un futuro y ni estás en su presente.

Cuando no saber de él te amarga el día y verlo lo soluciona todo.

Cuando miras el móvil con la esperanza de que haya dado señales de vida sabiendo de sobra que no te llevarás ninguna sorpresa.

Cuando se ha metido por algún recoveco que quedó sin tapar y tú, que ni te has enterado, ahora piensas en lo jodido que va a ser sacarlo de ahí.

Cuando quieres ser la de los martes, miércoles o viernes, la de las alegrías y fiestas pero también la del consuelo y la compañía. Y tan sólo eres la de los domingos, a la que llama cuando está aburrido y no tiene plan previsto o posible.

Cuando quieres que se acuerde de ti, que muestre interés y su gran aliado el silencio ni te dirige la palabra.

Cuando te alejas por esa manía tuya de no molestar y tu ausencia pasa desapercibida.

Cuando te has quedado sin paciencia y ganas y querer ya no es suficiente.

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Porque sí, parece que la historia se repite. Pero está en tu mano hacer que esta vez sea diferente. No te empeñes en cambiarle o intentar que haga lo que no le nace, porque solo sería un engaño. Será que no es el momento, será que no es él…

Llorarás, ya lo estás haciendo. Dolerá, seguro. Tardarás en olvidar, por supuesto. Pero, ¿acaso te vas a asustar ahora? Coloca ese ladrillo que ha caído y sigue tu camino hasta que alguien te convierta en la chica de todos sus días y no tenga que haber pena para que valga. 

Porque querer compensa cuando eres correspondido y si no compensa, es que estás queriendo a quien no se lo merece.

 

 

R.

Hace un año.

Hace un año, más o menos, se inauguraba esta pequeña sala, escribiéndole al desamor (eso dudo que deje de hacerlo), expresando sentimientos, escribiéndole a él…
Es curioso pensar en el año que está a punto de terminar, porque además de darte cuenta de que el tiempo vuela, ves como ciertas cosas ya no son lo que eran.
Hace un año, más o menos, escribía acompañada de varias lágrimas resbalando por mi mejilla  y hoy escribo feliz pero con un poco de nostalgia porque, haciendo balance, este año ha resultado ser mejor de lo que pensaba.
Como para todos, ha tenido sus luces y sombras pero, se va dejando un buen sabor de boca.

Seguiré siendo la que se va de dura, la que no se fía de los hombres, la que se desvive por los suyos o por los que le gustaría que lo fueran. Seguiré preocupándome por tonterías y exagerando de forma dramática (lo que me gusta un drama…).
Seguiré acordándome de ti, pero de una forma que hace tan sólo unos meses ni hubiera imaginado.
Y seguiré con mis supersticiones, por eso no haré la lista de propósitos que nunca voy a cumplir, intentaré mejorar eso que sé que hará del 2016 un año mucho mejor.

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Dejaré entrar a quien puede ser que lo merezca sin que tenga que pasar mil pruebas de fuego. Dudaré menos y me permitiré más. Diré lo que siento cuando lo sienta, dejando a un lado mi síndrome de Diógenes para guardar lo realmente imprescindible. Intentaré exprimir al máximo todos esos momentos que no se van a repetir y dejaré de esperar. Buscaré la inspiración debajo de las piedras para hacer todo eso que no debería dejar olvidado. Y a ti, si te lo curras un poco, no te dejaré escapar.

Como siempre me escribo a mí misma para recordarme lo que fácilmente se me puede olvidar, le escribo a quien tal vez algún día lea esto y, sobretodo, os escribo a vosotras y vosotros.

Los que nos habéis sacado muchas sonrisas, los que nos han erizado la piel con algún comentario, los que han dedicado parte de su tiempo a pasarse por aquí o compartir nuestras historias. Los que nos animáis a seguir escribiendo y nos inspiráis.
Sin vosotros esta sala no tendría casi butacas, esperamos seguir teniendo muchas sesiones y que los espectadores las disfruten, porque con eso ya nos sentimos más que satisfechas.

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Os deseamos una buena despedida de este año que nos deja y una genial entrada en el año nuevo.

Luchad por vuestros sueños, porque ninguna frase escrita en papel va a hacer que se cumplan.

Luchad por el amor, porque nunca os vais a arrepentir de haberlo intentado.

Luchad por ser felices, porque depende sólo de vosotros.

Os deseamos un FELIZ 2016. Salud!

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T. (texto) y R.