Mes: agosto 2015

Como yo.

¿Qué pasa? Ya van unas cuantas y entre lo que les falta a unas y les sobra a otras no consigues aclararte…Tu alma de conquistador seguramente no entiende lo que ocurre, porque no eres el de antes, porque estás solo aunque te sobra compañía.

Apenas recuerdas que te atraía de ellas, esa sensación de vértigo, la emoción y la adrenalina de lo nuevo por explorar, lo desconocido. Ahora siempre es lo mismo, ya no te sorprendes, convertiste la novedad en rutina y estás harto de probar.
Seguro que te han besado de mil maneras. Has visto cien sonrisas distintas. Te han reído las gracias y seguido el rollo. Te pusieron ojitos, morritos y manazas. Te miraron con cara de corderito o las has derretido. Y seguro que has hecho derramar varias lágrimas o has quitado el sueño a alguna inocente. Hay cosas que no cambian.

Que alguien como tú esté solo es inexplicable, ¿verdad? Y sigues dándole vueltas a lo que falla…Tranquilo, puede que sea una mala racha, un parón para repostar o tal vez estés cansado. Lo sé, no lo vas a admitir, pero es lo que suele pasar cuando vas arrasando por donde besas pasas.

¿Un consejo? Venga sólo uno, que tampoco voy sobrada.
Céntrate en encontrar y no en perder, porque aunque creas que no lo echas en falta, tu subconsciente desea lo que tu inconsciencia dejó marchar. Vive el presente, sueña el futuro y al pasado ni de visita, te lo dice la que se está dejando la salud en viajes.

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Aunque, si ese abrazo no te quitó el frío, aquella sonrisa no te dejaba sin pestañear, ganarle a piques no era tu mayor reto y sacarla de quicio tu debilidad… Me temo que hay un pequeño vacío que no podrás llenar.

Te besarán de mil maneras. Verás ciento y una sonrisas distintas. Criticarán tus chistes malos y juzgarán tus locuras. Te seguirán el rollo pero no el ritmo. No te mirarán mal ni te pincharán hasta desquiciarte. No adivinarán tus puntos débiles. No jugarán con el cordón de tu sudadera. Mirarán el reloj cuando sea tarde y el tiempo les pasará al mismo ritmo que antes de conocerte. Tendrán un límite. No aguantarán desprecios e indiferencia. No te conocerán más de lo que crees. No te querrán sin saber por qué. No te recordarán con cariño. No desearán que vuelvas. No tendrán miedo a olvidarte. No serás el primero, tan solo uno más.

Que sí, me ha costado, pero por fin lo veo claro.

Que me he dado cuenta de que yo no era el problema, sino la solución.

Que seguirán pasando muchas, meses y estaciones, por mucho que te empeñes.

Que te podrán querer varias, a su manera, pero ninguna te va a querer como yo.

R.

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