Entrada Agotada.

Nunca pensé que diría esto, pero me he cansado, y no sólo te culpo a ti, aunque eres el que más ganas ha puesto para que esto acabara pasando…
Agotada de verte cada 8, 4 o 2 meses, según te convenga. De no saber nada de ti porque no te interesa dar señales de vida. De dudar si darte dos besos, uno o ninguno. De los pinchazos en el estómago, porque yo eso de las mariposas no lo conozco.
Que si, vale, he dicho esto muchas veces…Y al final, siempre he estado ahí, haciendo cola para conseguir butaca en primera fila.
No quiero odiarte, quiero algo más…Que me seas totalmente indiferente, para que me entiendas, lo que yo soy para ti. Verte y no sentir ni un escalofrío, que sonrías y ni me moleste, que tus gracias tontas no me sacaran una sonrisa, que tu colonia no se adentrara en mí hasta provocarme dolor de cabeza.
Y sé que todo es culpa mía, por seguir ahí y no decirte que no, por siempre confiar en que “esta vez será diferente”. Y todas lo son, pero nunca es lo que debería, o tal vez sí…
Siempre te digo el típico “por el interés te quiero Andrés” y tu bromeas quitándole importancia, pero es así. Siempre apareces por un motivo, porque te interesa.
Ya ni puedo contar las veces que imaginé un mensaje tuyo de madrugada, por la mañana o a cualquier hora, simplemente para saber que te acordabas de mí. O una felicitación por mi cumpleaños, eso si que sería una sorpresa, pero estoy segura que ni sabes que día es. En el fondo te hago un favor, guárdate la cara de niño bueno, los abrazos fingidos y los dos besos de rigor para cuando de verdad te hagan falta, conmigo ya dejaron de funcionar hace tiempo.
Pues eso, que duele, y mucho. Tu no me entenderás, porque para ti es muy fácil hacer como si nada hubiera pasado. Te pediría que me enseñaras, al fin y al cabo me debes una, pero eso sólo empeoraría las cosas.
Pues eso, que se acabó. Ya no me llames cuando necesites algo, que no iré corriendo. Ni caeré rendida ante esa mirada de “dame un beso” cuando tengas sequía u otra te haya fallado. Te sorprenderás cuando te diga que no, te extrañará, incluso te quejarás, pero me va a dar igual. ¿Me he quejado yo de las lágrimas, las ausencias, las promesas incumplidas, las indiferencias…? No, pues chitón. Calladito estás mas guapo y yo, más tranquila.
Tranquilo, serán 5 minutos. 5 minutos de indignación y sorpresa, incluso de incredulidad. Pero se te pasará, encontrarás a otra persona que haga el trabajo sucio, y te olvidarás de mí, tal vez ni eso, ya que para olvidar algo antes ha tenido que estar en tu mente.
Siempre serás tu, y yo, ya no seré yo. Espero volver a verte dentro de mucho, y poder hablar contigo sin esquivar tu mirada ni ponerme nerviosa, y alegrarme de verdad de que otra haya conseguido entrar donde a mí, por más que lo intenté, nunca me dieron entrada.

T.

The end

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